
En alguna forma, el primero de Enero parece
una epoca extraña para comenzar un nuevo año.
Y la fecha viene en pleno invierno, no en la
primavera donde se renueva la tierra. Fueron
los Romanos, añadiendo dias para corregir su
calendario, quienes primero dividieron los años
de esta manera. Pero fuera de todo eso, el primero
de Enero sigue siendo el mas significativo indicador
de los años. Este nuevo año sin embargo, es
diferente. Con el año 2001 comenzamos el tercer
milenio y terminamos tres epocas: la decada
de los 90, el siglo 20 y el segundo milenio,
lo que de por si mismo es un hecho historico
y sin precedentes. Para los que estamos en medio
de ello, es una epoca de expectacion, de decisiones
nuevas, de anhelos y sueños nuevos, de mejores
resoluciones y de una nueva actitud.
Dejando atras las amenazas y tensiones que
el problema del Y2K nos trajo no mucho tiempo
atras y la incertidumbre de algo que no podemos
controlar, el comienzo de un nuevo año es una
epoca ideal para reflexionar en nuestra vida
y nuestra relacion con Dios. Este es un tiempo
de preparacion para la eternidad. Es mas, ya
debemos estar preparados para nuestro encuentro
con Cristo, ya que en un abrir y cerrar de ojos
El puede aparecer a levantar a Su pueblo. Pero
si todavia hay algo por resolver, ahora es el
momento de hacerlo “redimiendo el tiempo” (Efe-5:16)
pidiendole al Señor que nos “Enseñe de tal modo
a contar nuestros dias, que traigamos al corazon
sabiduria (Salmo 90:12). El dia de Año Nuevo,
y despues de la intensa y acalorada epoca navideña,
ofrece una de las mejores oportunidades para
detenernos, para reducir la velocidad a la que
vamos, para hacer un inventario de nuestra vida
y volver a revisar nuestras prioridades.
A traves de las edades, filosofos y poetas
han representado el tiempo como un rio. Es una
metafora que le queda bien. Quien de nosotros
no ha sentido el tiron de la corriente que cada
dia parece ir mas y mas rapida? Mas no podemos
“ir con la corriente.” Esa pasiva y apatica
manera de pensar nos sacara fuera de rumbo antes
que nos demos cuenta. No podemos acostumbrarnos
ni dejarnos llevar por la corriente de pensamiento
que se predica hoy dia. Hay que luchar por nuestra
salvacion con todas nuestras fuerzas. Hay que
ser diferentes. Pablo nos aconsejo que no nos
conformaramos a este siglo, sino que fueramos
transformados por la renovacion de nuestro entendimiento
(Ro.12:2). Entonces, como una mente renovada
mira el nuevo año?
Primero, todo descansa en
la soberania de Dios:“Mas yo en ti confio, oh
Jehova; porque tu eres mi Dios y en tu mano
estan mis tiempos (Salmo 31:14,15). Esa confianza
en Dios nos da la seguridad que necesitamos
para enfrentar la incertidumbre de nuestro futuro
terrenal. Descansando en la soberania de Dios
tambien afecta la manera en que hacemos planes.
Nuestras metas, a diferencia de las resoluciones
basadas en el yo tan comunes de la epoca, deben
reflejar las prioridades divinas. Y siempre,
siempre debemos reconocer el derecho que tiene
Dios a cambiarlas:“En lugar de lo cual deberiamos
decir: Si es la voluntad de Dios haremos esto
o aquello” (Santiago4:15).
Segundo, una mente renovada
se regocija en los regalos de Dios:“Bendice
alma mia a Jehova, y no olvides ninguno de sus
beneficios” (Salmo103:2). El “nos da todas las
cosas en abundancia para nuestro contentamiento”
(1Tim.6:17). Muchos cristianos estan tan ocupados
que no se dan cuenta de las cosas buenas de
la vida. El Año Nuevo es un tiempo excelente
para eliminar todo aquello que nos distrae de
Dios y su bendicion. La vida es muy preciosa
para echarla a perder estando tan ocupados todo
el tiempo.
Tercero, una mente renovada
busca la manera de servir. Cristo dijo que no
habia venido para ser servido sino para servir
(Mc.10:45). Debido a ello siempre sacaba tiempo
para la gente. Y que sucede con la gente que
Dios ha cruzado en nuestro camino? Estamos tomando
el tiempo necesario para profundizar las relaciones
con nuestra familia, nuestra congregacion, con
los no creyentes? Y que hay con nuestra vida
espiritual? A veces descuidamos el servirnos
a nosotros mismos. Donde esta el hambre por
la Palabra de Dios, donde hemos dejado el deseo
de hacer Su voluntad, por cual de las bifurcaciones
del rio de la vida se nos ha ido el anhelo por
la santidad? El alma nuestra necesita que le
demos un “tune-up” ya que es muy facil ser atrapados
en las corrientes opuestas de las ocupaciones
y de las opiniones y descuidar lo que cuenta
para la eternidad.
Cuarto, una mente renovada
se enfoca en la Palabra de Dios. Solo la verdad
puede mantener nuestras prioridades claras y
puras.“Toda la Palabra es inspirada por Dios
y util para enseñar, redarguir, corregir, instituir
en justicia, para que el hombre de Dios sea
perfecto, instruido para toda buena obra” (2Tim-3:16-17).
Asi de simple. El peor peligro en la vida es
el permitir que las cosas urgentes ocupen el
lugar de las importantes.
En este nuevo año que comienza tenemos una
rara oportunidad de reflexionar en lo que verdaderamente
cuenta y desechar lo que no sirve. El hacerlo
nos llevara rio arriba, contra la corriente.
Graficas por
Moon and Back
|